Es "encontrarle sentido a la vida y hacer de ella una gran obra maestra", es en síntesis, una actitud ante la vida; actitud que en tanto mediatiza el comportamiento del hombre, está implícita en todas y cada una de sus decisiones libres y soberanas.
Que son los valores
“Una primera aproximación al ser de los valores la podemos lograr diferenciándolos de las cosas reales y de los objetos ideales.
Que son los valores
“Una primera aproximación al ser de los valores la podemos lograr diferenciándolos de las cosas reales y de los objetos ideales.
La mayor parte de los seres con los que nos relacionamos habitualmente son seres sensibles, seres que vemos que oímos, que podemos medir o pesar, que descubrimos al microscopio o que producen efectos fenoménicamente perceptibles.
A esta clase de seres la denominamos cosas reales. Un libro, un árbol, un astro una célula, una palabra son cosas reales. Sin embargo hay otro conjunto de seres cuya esencia todos comprendemos; pero que no poseen una existencia real, fenoménica sino ideal. Los denominamos objetos ideales.
Existen, además, otras “realidades” (entre comillas por que son realidades no reales) como la belleza, el amor, la justicia, que no son ni cosas reales ni objetos ideales, un hombre puede ser honesto o deshonesto. Pero no la honestidad ni la deshonestidad lo hace más o menos hombre. La honestidad no añade nuevo ser al ser del hombre. Lo cual quiere decir que la honestidad no tiene ser, que no es.
Existen, además, otras “realidades” (entre comillas por que son realidades no reales) como la belleza, el amor, la justicia, que no son ni cosas reales ni objetos ideales, un hombre puede ser honesto o deshonesto. Pero no la honestidad ni la deshonestidad lo hace más o menos hombre. La honestidad no añade nuevo ser al ser del hombre. Lo cual quiere decir que la honestidad no tiene ser, que no es.
La honestidad solo es pensable en relación a un ser real, no tiene existencia en si misma. La diferencia entre un hombre honesto y otro deshonesto, entre un perro hermoso y otro feo, entre un salario justo y otro injusto no radica en el ser del hombre, del perro o del salario. Radica en su valer. El perro hermoso tiene más valor que el feo, aunque en cuanto perros sean iguales. De ahí la afirmación de que los valores no son, sino que valen. El ser del valor consiste en su valer.
Los valores no son cosas reales ni tampoco objetos ideales.
Los valores no son cosas reales ni tampoco objetos ideales.
Nos falta aun decir que son. Esto es lo más difícil. La dificultad reside en que pretendemos definir algo que, por definición, no es. ¿Cómo lograrlo? Quizás el único modo consista en seguir el proceso genético de los valores.
La belleza no existe, decimos, como cosa con identidad propia. Sin embargo, todos entendemos lo que se quiere decir al afirmar de algún ser que es bello. Hablamos de un bello atardecer, de una mujer bella, de una bella obra de arte. En los tres casos de término bello hace referencia a una misma cualidad. Es una cualidad y no una parte del ser. Lo que esas tres cualidades tienen en común. Si abstraemos de las tres el común denominador o la cualidad común, formamos el concepto de belleza. Este concepto lo podemos pensar independientemente de las tres realidades. Además, no solo podemos predicarlo de todas y cada una de ellas, sino de otras muchas realidades que tienen en común con aquellas el que son bellas, es decir la cualidad de la belleza; por ejemplo, un vestido bello, una flor hermosa, etc.”[1]
[1] Universidad Santo Tomas, GONZALEZ Álvarez Luis José, Ética Latinoamericana.
La belleza no existe, decimos, como cosa con identidad propia. Sin embargo, todos entendemos lo que se quiere decir al afirmar de algún ser que es bello. Hablamos de un bello atardecer, de una mujer bella, de una bella obra de arte. En los tres casos de término bello hace referencia a una misma cualidad. Es una cualidad y no una parte del ser. Lo que esas tres cualidades tienen en común. Si abstraemos de las tres el común denominador o la cualidad común, formamos el concepto de belleza. Este concepto lo podemos pensar independientemente de las tres realidades. Además, no solo podemos predicarlo de todas y cada una de ellas, sino de otras muchas realidades que tienen en común con aquellas el que son bellas, es decir la cualidad de la belleza; por ejemplo, un vestido bello, una flor hermosa, etc.”[1]
[1] Universidad Santo Tomas, GONZALEZ Álvarez Luis José, Ética Latinoamericana.
Canción de invierno
Silvio Rodriguez
Es día de frío y llegas a casa
Silvio Rodriguez
Es día de frío y llegas a casa
vienes de la tarde cansada de un jueves
los muebles tu perro y millones de ojose
stán como siempre esperando tu vuelta
en la que presientes que nada ha cambiado
te espera lo mismo, el sueño a pasado.
Recoges tu pelo tan libre en la tarde
quizás porque alguien nunca lo vio preso
te sientas y cenas y todas las culpas
te dan con un peso mayor que tus fuerzas
y pugnan tus ojos y esta tarde loca
hasta que eres débil y tapas tu boca
Cuando todo pasa te crees segura
mientras con tus horas revuelves cenizas
presientes muy dentro pasiones prohibidas
no importa mentirse para ser felices
hasta que un deseo se meta en tu lecho
mas ¿qué estás pensando? te tapas el pecho.
Pero necesitas quedar bien con todo
todo que no sea bien contigo misma
la angustia es el precio de ser uno mismo
mejor ser felices como nuestros padres
y hacer de la lástima amores eternos
hasta que a la larga te tape el invierno.
EL IDEAL
Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tan excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal.
No es arriesgado pensar que en la ética venidera florecerá un idealismo moral, independiente de dogmas religiosos y de apriorismos metafísicos: los ideales de perfección, fundados en la experiencia social y evolutivos como ella misma.
JOSE INGENIEROS; EL HOMBRE MEDIOCRE
Cuando pones la proa visionaria hacia una estrella y tiendes el ala hacia tan excelsitud inasible, afanoso de perfección y rebelde a la mediocridad, llevas en ti el resorte misterioso de un ideal.
No es arriesgado pensar que en la ética venidera florecerá un idealismo moral, independiente de dogmas religiosos y de apriorismos metafísicos: los ideales de perfección, fundados en la experiencia social y evolutivos como ella misma.
JOSE INGENIEROS; EL HOMBRE MEDIOCRE
UN APARTE DEL LIBRO " ETICA PARA AMADOR" PARA COMENTAR
Haz lo que quieras:
Por lo general tenemos la creencia de que hacer lo que queremos es un acto de libertad, un acto irresponsable que nos hace indiferentes a las necesidades que rodean o hacen parte de los demas.
los invito a mirar:
"Decíamos antes que la mayoría de las cosas las hacemos porque nos las mandan , porque se acostumbra a hacerlas así, porque son un medio para conseguir lo que queremos o sencillamente porque nos da la ventolera o el capricho de hacerlas, así, sin más ni más. Pero resulta que en ocasiones importantes o cuando nos tomamos lo que vamos a hacer verdaderamente en serio, todas estas motivaciones corrientes resultan insatisfactorias: vamos, que saben a poco, como suele decirse.
Esto tiene que ver con la cuestión de la libertad, que es el asunto del que se ocupa propiamente la ética Libertad es poder decir «sí» o «no»; lo hago o no lo hago, digan lo que digan mis jefes o los demás; esto me conviene y lo quiero, aquello no me conviene y por tanto no lo quiero.
"Decíamos antes que la mayoría de las cosas las hacemos porque nos las mandan , porque se acostumbra a hacerlas así, porque son un medio para conseguir lo que queremos o sencillamente porque nos da la ventolera o el capricho de hacerlas, así, sin más ni más. Pero resulta que en ocasiones importantes o cuando nos tomamos lo que vamos a hacer verdaderamente en serio, todas estas motivaciones corrientes resultan insatisfactorias: vamos, que saben a poco, como suele decirse.
Esto tiene que ver con la cuestión de la libertad, que es el asunto del que se ocupa propiamente la ética Libertad es poder decir «sí» o «no»; lo hago o no lo hago, digan lo que digan mis jefes o los demás; esto me conviene y lo quiero, aquello no me conviene y por tanto no lo quiero.
Libertad es decidir, pero también, no lo olvides, darte cuenta de que estás decidiendo. Lo más opuesto a dejarse llevar, como podrás comprender. Y para no dejarte llevar no tienes más remedio que intentar pensar al menos dos veces lo que vas a hacer; sí, dos veces, lo siento, aunque te duela la cabeza... La primera vez que piensas el motivo de tu acción la respuesta a la pregunta «¿por qué hago esto?» lo hago por que me lo mandan, porque es costumbre hacerlo, porque me da la gana. Pero si lo piensas por segunda vez, la cosa ya varía. Esto lo hago porque me lo mandan, pero... ¿por qué obedezco lo que me mandan? ¿por miedo al castigo?, ¿por esperanza de un premio?, ¿no estoy entonces como esclavizado por quien me manda? Si obedezco porque quien da las órdenes sabe más que yo, ¿no sería aconsejable que procurara informarme lo suficiente para decidir por mí mismo? ¿Y si me mandan cosas que no me parecen convenientes, como cuando le ordenaron al comandante nazi eliminar a los judíos del campo de concentración? ¿Acaso no puede ser algo «malo» --es decir, no conveniente para mí-- por mucho que me lo manden, o «bueno» y conveniente aunque nadie me lo ordene?
Lo mismo sucede respecto a las costumbres. Si no pienso lo que hago más que una vez, quizá me baste la respuesta de que actúo así «porque es costumbre». Y cuando me interrogo por segunda vez sobre mis caprichos, el resultado es parecido. Muchas veces tengo ganas de hacer cosas que en seguida se vuelven contra mí, de las que me arrepiento luego. En asuntos sin importancia el capricho puede ser aceptable, pero cuando se trata de cosas más serias dejarme llevar por él, sin reflexionar si se trata de un capricho conveniente o inconveniente, puede resultar muy poco aconsejable, hasta peligroso: el capricho de cruzar siempre los semáforos en rojo a lo mejor resulta una o dos veces divertido pero llegaré a viejo si me empeño en hacerlo día tras día?
Lo mismo sucede respecto a las costumbres. Si no pienso lo que hago más que una vez, quizá me baste la respuesta de que actúo así «porque es costumbre». Y cuando me interrogo por segunda vez sobre mis caprichos, el resultado es parecido. Muchas veces tengo ganas de hacer cosas que en seguida se vuelven contra mí, de las que me arrepiento luego. En asuntos sin importancia el capricho puede ser aceptable, pero cuando se trata de cosas más serias dejarme llevar por él, sin reflexionar si se trata de un capricho conveniente o inconveniente, puede resultar muy poco aconsejable, hasta peligroso: el capricho de cruzar siempre los semáforos en rojo a lo mejor resulta una o dos veces divertido pero llegaré a viejo si me empeño en hacerlo día tras día?
En resumidas cuentas: puede haber órdenes, costumbres y caprichos que sean motivos adecuados para obrar, pero en otros casos no tiene por qué ser así. Sería un poco idiota querer llevar la contraria a todas las órdenes y a todas las costumbres, como también a todos los caprichos porque a veces resultarán convenientes o agradables. Pero nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre o un capricho. Para saber si algo me resulta de veras conveniente o no tendré que examinar lo que hago más a fondo, razonando por mí mismo. Nadie puede ser libre en mi lugar, es decir: nadie puede dispensarme de elegir y de buscar por mí mismo. Cuando se es un niño pequeño, inmaduro, con poco conocimiento de la vida y de la realidad basta con la obediencia, la rutina o el caprichito. Pero es porque todavía se está dependiendo de alguien, en manos de otro que vela por nosotros. Luego hay que hacerse adulto, es decir, capaz de inventar en cierto modo la propia vida y no simplemente de vivir la que otros han inventado para uno. Naturalmente, no podemos inventarnos del todo porque no vivimos solos y muchas cosas se nos imponen queramos o no Pero entre las órdenes que se nos dan, entre las costumbres que nos rodean o nos creamos, entre los caprichos que nos asaltan, tendremos que aprender a elegir por nosotros mismos. No habrá más remedio, para ser hombres y no borregos que pensar dos veces lo que hacemos. Y si me apuras, hasta tres y cuatro veces en ocasiones señaladas.
La palabra moral etimológicamente tiene que ver con las costumbres, pues eso precisamente es lo que significa la voz latina: mores, y también con las órdenes, pues la mayoría de los preceptos morales suenan así como «debes hacer tal cosa» o «ni se te ocurra hacer tal otra». Sin embargo, hay costumbres órdenes que pueden ser malas, o sea «inmorales», por muy ordenadas y acostumbradas que se nos presenten. Si queremos profundizar en la moral de verdad, si queremos aprender en serio cómo emplear bien la libertad que tenemos, más vale dejarse de órdenes, costumbres y caprichos. Lo primero que hay que dejar claro es que la ética de un hombre libre nada tiene que ver con los castigos ni los premios repartidos por la autoridad que sea, autoridad humana o divina, para el caso es igual. El que no hace más que huir del castigo y buscar la recompensa que dispensan otros, según normas establecidas por ellos, no es mejor que un pobre esclavo.
«Etica» es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y la comparación con otras «morales»que tienen personas diferentes.
Te recuerdo que las palabras «bueno» y «malo» no sólo se aplican a comportamientos morales, ni siquiera sólo a personas.
Para unos, ser bueno significará ser resignado y paciente, pero otros llamarán bueno a la persona emprendedora, original, que no se acobarda a la hora de decir lo que piensa aunque pueda molestar a alguien. Porque no sabemos para qué sirven los seres humanos.
Se puede ser buen hombre de muchas maneras y las opiniones que juzgan los comportamientos suelen variar según las circunstancias. Admitimos así que hay muchas formas de serlo y que la cuestión depende del ámbito en que se mueve cada cual. De modo que ya ves que desde fuera no es fácil determinar quién es bueno y quién malo, quién hace lo conveniente y quién no. Habría que estudiar no sólo todas las circunstancias de cada caso, sino hasta las intenciones que mueven a cada uno.
Te recuerdo que las palabras «bueno» y «malo» no sólo se aplican a comportamientos morales, ni siquiera sólo a personas.
Para unos, ser bueno significará ser resignado y paciente, pero otros llamarán bueno a la persona emprendedora, original, que no se acobarda a la hora de decir lo que piensa aunque pueda molestar a alguien. Porque no sabemos para qué sirven los seres humanos.
Se puede ser buen hombre de muchas maneras y las opiniones que juzgan los comportamientos suelen variar según las circunstancias. Admitimos así que hay muchas formas de serlo y que la cuestión depende del ámbito en que se mueve cada cual. De modo que ya ves que desde fuera no es fácil determinar quién es bueno y quién malo, quién hace lo conveniente y quién no. Habría que estudiar no sólo todas las circunstancias de cada caso, sino hasta las intenciones que mueven a cada uno.
Ni órdenes, ni costumbres ni caprichos bastan para guiarnos en esto de la ética y ahora resulta que no hay un claro reglamento que enseñe a ser hombre bueno y a funcionar siempre como tal, ¿cómo nos las arreglaremos? «Haz lo que quieras.» ¡vaya, pues sí que es moral la conclusión a la que hemos llegado!, ¡la que se armaría si todo el mundo hiciese sin más ni más lo que quisiera!.
Retomando al autor hacer lo que quieras no podria a modo personal, ser un acto moral ni mucho menos ético, no podria ser un acto responsable pues las normas y los principios de respeto por el otro y sus derechos no se constituyen solo como una obligacion sino como un deber de vida, hacer lo que se quiera implica un acto irresponsable y egoista en la medida en que mis anhelos sobrepasan los limites de bienestar del otro.
En esta parte del analisis juega un papel fundamental toda nuestra axiologia de valores la formacion y la conformacion, a pesar de los contextos, de los principio morales, que hacen que nos identifiquemos como una naturaleza pensante y conciente de nuestros actos.
OTRA MIRADA.... LA ÉTICA PROFESIONAL
La etica profesional puede definirse como la ciencia normativa que estudia los deberes y los derechos profesionales de cada profesión. También se le llama Deontología. Al decir profesional no solo se refiere a que la ética es solo para quienes tienen un cartón o son profesionales, sino que esta en especial va destinada especialmente a las persona que ejercen una profesión u oficio en particular
Es necesaria la intervencion de los ambientes educativos en la formacion de los esducandos respecto al valor de la etica como profesionale sya que quien desarrolla su carrera con un criterio de respeto y de valoracion del otro logra ser un ser realmente valioso y competente en su desempeño, pues su credibilidad da mucha mas seguridad que aquel que tenga miles de titulos y viole los limites persiguiendo el desempeño de su labor a toda costa.